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Resistencia al cambio

La resistencia al cambio es uno de los más comunes modos de autoboicotearse, sí como lees, porque si te paras a pensar lo único constante es el cambio.

El cambio está presente desde nuestro nacimiento hasta nuestros últimos segundos, se manifiesta tanto física como mental, emocional, circunstancialmente, etc…Sin embargo no siempre abrazamos la realidad existente y ponemos frenos de muchos tipos, desde resistencias mentales, físicas, negaciones, justificaciones, excusas o procrastinando, o sea dejándolo para mañana.

También frecuentemente se obvian los aires de cambio narcotizándonos, no solo con sustancias como el alcohol u otras drogas, sino con la televisión, el exceso de actividades y el constante ruido.

Sí, el ruido impide permitirnos escuchar(nos) y esto facilita un estado de aletargamiento o constante huida aunque sea hacia adelante, es otro modo de resistencia al cambio.

Por eso muchas veces no queremos enfrentarnos al cambio y les definimos como monstruos, ideamos un ente aterrador que creemos cambiará (y frecuentemente creemos que para mal) nuestra presente realidad, aferrándonos a algo inexistente como es el tiempo….

De hecho muchas veces las personas que acudís a un especialista sea de la corriente que sea, sentís que estáis dando pasos atrás pues en lugar de sentir alivio o mejoría durante un tiempo (muy variable) os encontráis «peor», esto es absolutamente lógico, pues has elegido ahondar y hacer visible lo que posiblemente llevaba oculto mucho tiempo.

Esa sensación de retroceso no es más que un detector de que estás trabajando en ello, lo que seguramente te traerá una mejoría notoria en un periodo N de tiempo, y digo N, porque aquí cuentan muchas variables, desde la complejidad de la cuestión, el tipo de herramienta, el tiempo y sobre todo tu apertura y compromiso contigo mismo/a.

Sea como fuere, trabajar en la oscuridad siempre resulta incómodo y a menudo difícil, pero desde luego si quieres transformarte este es el abrazo al cambio, al cambio que debes despertar en ti mismo/a.

Y si aún estás con dudas, temores y resistencias pregúntate cuánto tiempo puedes sostener la situación actual y cuánto mereces la oportunidad de ser feliz.

La vida que puedes vivir depende de cómo la desees tú, mereces ser quien estás destinado/a a ser.

¡Adelante!

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